¡Oh Luthien! ¿A donde hemos
llegado?
Hemos viajado, hemos luchado
Pero ¿a donde hemos llegado?
De hecho, ¿que hemos estado
buscando?
El poniente horizonte se esconde
ante nuestros ojos
Nuestras esperanzas, sueños y recuerdos ahora todos inciertos.
¿Qué queda? ¡Oh! Luthien, ¿que nos
queda?
Supongo, entre preguntas y lágrimas,
que tu quedas.
Tu sonrisa que poesía solo
despierta
¡Exultante y eterna! la más bella
princesa.
¿Por qué a los mares lejanos
zarpas?
¿Acaso mi amor ya no deseas?
Monólogos escupe mi boca
Versos mis manos gimen y lloran
El crepúsculo de un alma sonora
Desciende a los infiernos en busca
de ti, mi señora
Mi trémula alma, en noches oscuras,
Presiente y detesta , en versos
que lloran,
Escribe y extiende sentencias
quejumbrosas.
¡Supura que no serás mía!
Drena por mis llagas el dolor de tu ausencia,
Grita y pregunta ¿por qué te vas
ahora?
¡Mi tormento y mi desdicha! El más grande lamento
De un hombre mortal condenado al
descenso
Que a veces ignora cuánto daño
hacen los sueños.
Tus labios sobre los míos, dulce
remedio
Delirante suspiro, escrito, y en
verso,
Pero jamás el destino me será tan
correcto.
A veces lo siento y de desdicha me
lleno
¡Nunca serás mía! Ello, lo acepto
¿Pero acaso? oh Luthien, el más
bello lamento
Con cada verso que escribo
Mi corazón se rehace y te
encuentro
Con cada verso que escribo
Realmente siento, que a tu lado me
encuentro.
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