domingo, 6 de diciembre de 2015

El Mural de los Desechos

En una ciudad alejada de las demás, prospera e igualitaria, en un lugar donde se vivía y trabajaba por gusto a lo que se amaba, donde se promovía la pasión, y la felicidad, el símbolo que los representaba, claro habían problemas, las personas de vez en cuando no querían hacer las cosas, pero desde pequeños fueron educados a ayudar al hermano, a dar la mano al caído y levantarlo, entonces se sabía que debían poner las necesidades del pueblo antes  que las suyas, pues después de todo ellos eran el pueblo, los recursos abundaban, así que sus necesidades eran fácilmente trabajadas, el trabajo consistía en 4 horas repartidas en el día al gusto de la persona y su habilidad, lo demás lo podían ejercer en lo que quisieran, las artes, la innovación y la creatividad eran fuertemente estimuladas , cada año era un auge nuevo hacia cualquier representación, ya fuera música, pintura, literatura o la misma danza era de las favoritas, el deporte como el entretenimiento por las noches algunos fines de semana, o conciertos de los artistas del momento.
Tal vez por su geografía tan extraña no fue redescubierta-como cierto italiano
loco haría en América-la ciudad  estaba rodeada por montañas que desde afuera parecía un volcán, pero era de un color verdoso, y además  olía a humedad, así que no se creía que fuera uno, pero eran unas montañas demasiado empinadas, para escalar, así que nunca fue explorado. Curiosamente, un día un helicóptero que por una tormenta perdió el control y se tuvo que desviar , paso por aquel lugar y se obligó a arriesgarse a aterrizar dentro del muro de montañas, o eso les dijeron a los habitantes, y al caer un tanto forzado, las personas lo recibieron como un hermano perdido, este fue atendido y se le permitió descansar en el hospital, su nombre era Joel Parker, las personas sabían que habían cosas más allá, después de todo la filosofía era uno de los estudios más importantes y casi obligatorios. Pero al día siguiente el hombre con una extraña necesidad apuro su partida  , y más raro aun a los dos días de la ida de aquel hombre con su máquina voladora, que fue reparada por los mecánicos del pueblo, llegaron más de aquellos monstruos de metal, al comienzo con sonrisas falsas, que recibieron y les mostraron con agrado su cultura, y en viceversa los forasteros, los pueblerinos pensaban que habían logrado una amistad con los hombres de afuera, pero aquella inocencia que caracterizaba aquel lugar, fue su perdición. Irónicamente los pueblerinos pensaron que habían venido ellos por ayuda, ya que ese de afuera era corrupto y malvado consigo mismo, cosa que era extraña y preocupante para los mismos, pero no falto más que unas semanas para ver que serían parte de la peste de afuera, la epidemia fue soltada, la ciudad robada, las mujeres violadas, y los hombres se convirtieron en esclavos con contrato, se hizo un muro para separar su lugar de trabajo a sus hogares, y al parecer la muralla de cráter fue de lo mas de efectiva, ya que nunca vino nadie más que, aquellas ratas hostiles, que sabían no más que consumir y plagar aquel bello paisaje, los hombres y las pocas mujeres aun puras en la cordura, no eran luchadores, eran nos mas que seres reducidos a una esclavitud camuflada y en sus adentros nunca aceptada, pero ellos tenían algo especial que los invasores detestaban, conocían la pluma mas no la espada, los nuevos esclavos con un temple perfecto aun soñaban, aun creaban, ya por las noches después del trabajo y algo de “salario” justo, claro.
Un día un niño de no más de 10 años, Promet era su nombre, durante el camino a la  mina de carbón, saco de su overol, un papel que simbolizaba  el derecho de trabajar en las minas, por el respaldo de este, había un escrito, decía “Aquí desecho mis sueños y deseos, un muro material, pudo parar mi creatividad, mis sentimientos , hacia lo que una vez fue un hogar, tal vez el tiempo me salve, antes de que sea un salvaje, pues tras este muro termina mi viaje”. Al comienzo fue ignorado, pero un día lo leyeron unos obreros que iban hacia el mismo destino que el niño, y al día siguiente publicaron sus desechos, y con los días se convirtió en el muro blanco, los invasores no tomaron importancia al asunto, después, se hizo una prohibición de aquello ya que era una amenaza directa hacia el poder que sustentaban, al día siguiente de la ley impuesta, ya no era un muro sino una enciclopedia de sueños de poemas , de cuentos y pinturas el espíritu rebelde y artístico reemergió como un monstruo imponente  y pensador  ,los mismos que inspiraron el inicio de aquel muro, un fatídico día no hace mucho cayeron presas de la tiranía y la ignorancia generalizada por el miedo,  pues todos fueron fusilados, en los últimos segundos de su vida se le vio  cogidos de las manos como hermanos, con sonrisas plasmadas, espíritus inflamados de pasión y seguros que su cuerpo moriría en pocos segundos pero su revolución será eterna.
Justo en ese instante nace el mural de los desechos.

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