domingo, 6 de diciembre de 2015

Adios

Se paró entre retazos de sueño ya olvidados y un mar de lágrimas ardientes, su cuerpo, pesado como el mundo que carga en sus hombros, lo agobiaba, cada paso era una nueva manera de morir y resucitar sin absolutamente ningún sentido. Entre semejante calvario, llego y agarro el teléfono, se tomó su tiempo para recordar el maldito número, su cabeza parecía que iba a estallar, y lo marco con parsimonia, disfrutando cada contacto con cada tecla, como si sus dedos supuraran pus de su herida. Se detuvo al estar a punto de oprimir el botón de marcado, ¿de verdad iba a llamarla? ¿Acaso era tan masoquista? Marco. Primer tono, su cuerpo agotado y en proceso de deshidratación se estremeció fuertemente. Segundo tono, en su frente sintió el gélido sudor del terror al que se enfrentaba. Tercer tono, agarro el teléfono con las dos manos debido a que temblaban tanto, como si estuvieran a punto de caerse. Cuarto tono, su respiración irregular y entrecortada lo asfixiaban, el sentimiento de las náuseas subiendo por su esófago lo trastorno. Quinto tono, las lágrimas circularon una vez más por sus mejillas, no iba a contestar, quizás no estaba o no había oído el teléfono, el sabía perfectamente que ella lo despreciaba, al menos eso creía él. Sexto tono, preparándose ya para colgar y sumergirse en la letanía de su monologo mental junto con su almohada,escucho algo de otro mundo, algo indescriptible, no había oído jamás algo tan hermoso, y estaba seguro de que no lo oiría nunca más.
-¿Hola?, ¿hola? ¿Hay alguien ahi?
Un vértigo extremo lo recorrió desde los pies hasta la cabeza, sus labios se secaron, su llanto seso y haciendo un esfuerzo extremo y sobrehumano ,gracias a esa voz que alguna vez tan lejana le sonó , logro pronunciar.
-Hola , soy yo, no tienes idea de cuánto te quiero, de cuanto te amo, de cuanto he llorado y cuanto he sufrido por ti , las noches que no he dormido y las decenas de cuadernos que he rayado con versos e historias solamente para ti. Eres la poesía que le da sentido a todo este esperpento que le llamas yo, tú eres mi todo y sin ti no soy nada.
Luego de tal catarsis, su cuerpo se relajó, se sintió mejor consigo mismo y con el mundo, la respiración se normalizo y pudo ver claro en la penumbra, quedaba la sentencia. En la línea no se escuchaba más que silencio y temió lo peor, se dijo que no importaba, pasara lo que pasara todo tendría el mismo resultado.
-¿sabes? Yo también te quiero demasiado, no sabría que hacer sin ti.
No necesitaba más, le bastaba con esos ínfimos momento de felicidad para saber que de verdad valió la pena su vida, ella lo quería, nada más importaba. Y vino el espasmo, su espalda se arqueo, su corazón, hinchado de euforia y felicidad cumplió su función por última vez, un quedo murmullo se escuchó en la habitación y atreves del auricular.
-Adiós, te quiero, y te lo juro que será eterno.
El auricular resbalo de su mano y su mente se perdió en senderos tan inexplorados y viejos como el tiempo.

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