sábado, 18 de junio de 2022

Esperanza.

 

Mañana, a las 4 de la tarde el mundo se detiene.

Los ojos ansiosos, las manos sudorosas y el corazón en la mano. El latido rítmico y confiable se detendrá. La selva por unos instantes estará en completo silencio. Los cóndores desde el cielo expectantes contemplaran. Los páramos silenciosamente exhalaran toda el agua y toda la vida. Mañana, a las 4 de la tarde, todas las víctimas de años y años de matanza tendrán una lagrima lista para ser desenfundada en el nombre la justicia y la memoria de todos nuestros muertos.  

Mañana, a las 4 de la tarde, el tiempo pasara como si fueran los cientos de años de ignominia condensados en tan solo unos segundos. Pero inexorablemente el tiempo pasara, poco a poco, pasara. Tantos corazones unidos y expectantes miraran una pantalla henchidos de esperanza y cargados de una inconmensurable cantidad de sueños frustrados listos a ser complidos por fin.

El gigantesco suspiro de alivio, el grito de alegría y la lagrima de redención llegaran a las 6 de la tarde; explotaran en una supernova de esperanza que recorrerá valle, montaña, rio, selva, paramo, costas y ciudades; se desatara un maremoto gigantesco en todas y cada una de las casas que por años han sido ninguneadas, pisoteadas y oprimidas; llegara un huracán jamás antes visto a todas las tierras despojadas, violentadas y humilladas. El grito de victoria explotara tan poderoso como una bomba atómica de dignidad.

Mañana, a las 6 de la tarde, las generaciones una y otra y otra vez condenadas a la eterna soledad de la violencia, la humillación y la transparencia: ¡por fin podrán existir! Los nadie desde cada casa, finca y calle podrán exclamar fuerte y claro que existen, que están acá, que sienten, piensan y quieren. Desde la casita mas chiquita en el lugar mas apartado, hasta la caótica Bogotá, Colombia nacerá, llegará vital, radiante, sonriente y vivaz. Llegara para por fin, vivir. Vivir en paz. 

Mañana, a las 6 de la tarde, los corazones por fin latirán a un solo ritmo, las gargantas explotarán en un solo grito, todas las manos se unirán en un solo y gigantesco abrazo. La selva bramara de felicidad y los indígenas de nuevo la sentirán suya. El Páramo, las cordilleras y los valles exultantes exclamaran junto a sus ancestrales pobladores el grito silencioso de la sabiduría.  Los cóndores asombrados se regocijarán con el resto de los animales. Todos aquellos hermanos y hermanas que cayeron presos del odio y la violencia desde la eternidad saltaran y gritaran y por fin sabrán que su lucha jamás ha sido en vano y también, que nunca serán olvidados.

Mañana, a las 6 de la tarde. El mundo empezara de nuevo. Tendremos una segunda oportunidad sobre la tierra, en el horizonte alumbrará la esperanza y el futuro será, al fin, completamente nuestro.

Y será hermoso.

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