Pequeña princesita
atrapada entre despojos, eres frágil y fuerte como miles de cerrojos. Te
has perdido, me has extraviado; esos ojos, que con sevicia se burlaron de todos
los otros. El ego de gigantes, atrapado entre tu cuerpo, megalomanía de
personas inescrupulosas se arrastran,
son entrañas.Eres grande, en tu imaginación,
pequeña esclava.
El dinero nos da
vueltas, nos enciende y nos apaga, extrañas las tinieblas de las apariencias. De
verde se tornó tu mundo, de caras bonitas y frívola estulticia. La psique del hombre,
vano es entenderla, somos la miseria de una vida pasajera. No me entiendo y no lo quiero,
no te entiendo y lo detesto. Esa multitud de seres informes que me habitan,
debes tener el doble, pequeñita inmundicia. Los placeres frívolos y ajenos, te consumen,
te convierten en un cero, la muerte ronda tu cabeza, tu belleza pasajera, la
inteligencia prestada de la tierra, de escenarios y de entierros. Superficiales como nadie, externos como el cielo,
más allá de las estrellas, la ignorancia te destella, fijaciones temporales,
horizontes artificiales, colores sin color, vidas insulsas e irreales. La vorágine de la vida me destroza la cabeza, te
hundes y te ahogas, mi desvelo y tu belleza, increíble forma, extensa y tan
ajena, eres de todos, eres de nadie.
Me confundo entre
tinieblas, las tuyas las disipas a
voluntad y cuando quieras. Me pierdo y no regreso, me diluyo, me evaporo entre las letras sin
sentido, entre tiempo sin espacio.
Ingravidez sufren mis teclas, oportunista
amazona de la tierra. De la muerte soy el amo, de tu muerte soy esclavo, la
espero y me espera, la quiero y me quiere, te odio y te detesta. Del destino
soy ajeno, no me importa o me interesa,
el destino de los cientos que
gritan hoy venganza, no, lo siento, no son dignos de convertirse en piedra a la
vieja usanza. Migajas y delirios, en eso me he convertido. Alguna vez fui ser,
ahora no tengo esperanza.

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